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TURISMO

Pocos municipios de la isla de Tenerife tienen un potencial turístico tan alto como El Rosario. La coexistencia, dentro de sus límites, de zonas costeras y de monte, hace de él un lugar de grandes posibilidades para el desarrollo del sector, fundamentalmente aquel vinculado a los recursos naturales y paisajísticos. Las nuevas tendencias que vienen apuntando desde hace unos años los responsables sectoriales en el sentido de diversificar la oferta tradicional de sol y playa pueden obtener en El Rosario unos excelentes resultados. El turismo rural, vértice de esa nueva dimensión del fenómeno característico del siglo XX, se puede convertir en un elemento importante en la economía de El Rosario. En los últimos años, en especial, promovido por la iniciativa privada, varias casas y hoteles rurales están cubriendo una demanda importante en un sector de actividad en el que los analistas económicos reconocen grandes posibilidades de desarrollo, precisamente como fórmula de diversificación económica y de atracción de un turismo de alta calidad que busca algo más que sol y playas. La riqueza etnográfica del municipio, junto a su excelso valor paisajístico y natural, son las mejores bazas con las cuenta para entrar de lleno en este novedoso y aún inexplorado campo. El senderismo, la hípica, el cicloturismo, el deporte de montaña, la orientación. . . son actividades a desarrollar en la naturaleza para lo cual es necesario acometer los proyectos precisos con el respeto a esos valores naturales que se quieren explotar.

Sin embargo, el municipio también cuenta con playas para uso y disfrute de vecinos y visitantes y con zonas destinadas a actividades acuáticas de recreo. Ambos espacios se definen entre los núcleos turístico-residenciales de Tabaiba y Radazul, que han experimentado un espectacular crecimiento en los últimos años como consecuencia de su benigno clima y su cercanía a la capital tinerfeña.

Radazul, incluso, cuenta con un puerto deportivo, una infraestructura que ha tenido una evidente función estructurante en toda la urbanización y que ha permitido un desarrollo importante de la zona. El puerto es punto de encuentro de los amantes de la náutica de toda la Isla, donde se desarrollan frecuentes pruebas deportivas, tanto a vela como a motor. El equipamiento de esta zona se completa con un flamante club náutico y diversos establecimientos hosteleros.

El litoral, escarpado en su gran parte, no deja lugar a playas de grandes dimensiones, pero sí a pequeñas áreas, localizadas en lugares con poco incidencia del oleaje o espacios constituidos por el vertido de materiales que la erosión ha depositado en la desembocadura de los barrancos. En general, las playas que salpican todo el litoral del Área Metropolitana se caracterizan por ser morfológicamente poco desarrolladas, de pequeñas dimensiones, tanto en lo que se refiere al frente (largo) como al fondo (trasplaya) de las mismas.

En ocasiones se ha recurrido a la construcción de piscinas, como es el caso de Bajamar, Punta del Hidalgo o Tabaiba, donde se ha aprovechado la existencia de charcos en la línea de costa para llevar a cabo el cerramiento mediante muretes de hormigón.

Precisamente la escarpada orografía condiciona también el sustrato de las playas, siendo, en la mayoría de los casos, de callaos con algo de arena. L4s playas de arena son escasas, dada la abundancia de acantilados de gran resistencia a la erosión marina, a pesar de su antigüedad.

 

Las costas de sotavento se distinguen por poseer un perfil más suave hasta el mar, aunque el sustrato de las playas sigue siendo básicamente el mismo: callaos o arena con callaos.

El programa del Cabildo Insular «Tenerife y el Mar» recoge la relación de playas del municipio de El Rosario y sus características morfogeológicas. Es un documento que aporta información para la construcción de las obras de mejora que se precisen, pero que aquí, sin embargo, reproducimos sólo para conocerlas un poco mejor.

El Varadero: Se encuentra situada en el núcleo poblacional del mismo nombre, con orientación suroeste y vertiente sotavento. A través de un sendero, se accede a una playa de arena y callaos, de una longitud aproximada de 15 metros. Es una zona abierta al mar y protegida por un pequeño espigón basáltico, producto de una colada que llegó hasta la costa, utilizado como embarcadero. Detrás están el conjunto de casas de veraneo del Varadero y la desembocadura del Barranco de El Rosario. Se trata, en fin, de una pequeña caleta fruto del contacto de coladas volcánicas con el mar y cuya vegetación incluye tabaibales y cardonales en buen estado en los alrededores de la desembocadura del barranco que termina en este pueblo. Existen barcos varados en la playa que le dan un aspecto pintoresco al conjunto.

Cueva Grande: Se encuentra en el barrio de Tabaiba. Su orientación es del suroeste y su vertiente, de sotavento. Se accede por un sendero y la longitud de playa es de unos 70 metros, aproximadamente. Está compuesta de callaos, abierta al mar. Al no poseer un obstáculo importante detrás, como pueda ser un acantilado, la brisa es más constante y parece más desprotegida del oleaje y los vientos de la zona. En sus inmediaciones se puede apreciar una interesante vegetación de cardonales y tabaibales. Según los analistas, por la fuerte y constante presencia de viento, este lugar podría ser acondicionado para la práctica de deportes acuáticos, como el surf o el wind surf.

El Puertito: También se encuentra en Tabaiba y con idéntica orientación y vertiente que las anteriores. Se accede a ella a través de un sendero. Cuenta con una longitud aproximada de 140 metros y su sustrato se compone de arena y callaos. Es una playa mixta abierta al mar en todo su frente y cerrada, detrás, por un acantilado a modo de muralla de poca altura. Está salpicada en uno de sus bordes por pequeños roques que le dan cierta estética. Muy cerca se encuentra el aparcamiento de las piscinas y playas de Tabaiba y en ella comienza el sendero que une la Playa de Cueva Grande con el Varadero. Cuando sube la marea la playa casi desaparece.

Tabaiba: Situada en el núcleo poblacional del mismo nombre y, lógicamente, con idéntica orientación que las otras playas colindantes, a Tabaiba formada por callaos, se accede a través de una carretera asfaltada. Esta pequeña playa, de unos quince metros de largo, está dentro de una ensenada a resguardo de los vientos y el oleaje. Está flanqueada por una escollera artificial que protege el conjunto de piscinas que existe en un lado y por un cantil costero que hace lo propio con el paseo que la une con la playa del Moro.

Playa del Moro: El acceso a esta playa, de unos cincuenta metros de longitud y de arena y callaos, se realiza por una carretera asfaltada. Se trata de una playa mixta anexa a la de Tabaiba abrigada de los vientos alisios. El acantilado que se levanta detrás rodea totalmente la playa, dándole una sensación de encajonamiento. Una escalera de piedra une unos apartamentos en lo alto con La playa

La Nea: Situada entre Radazul y Boca Cangrejo, tiene un sustrato de arena y callaos y una longitud de costa aproximada de 300 metros. Está abierta al mar pero a resguardo de los vientos alisios. Es más ancha en su parte central que en los bordes laterales (aspecto de triángulo). En la parte de atrás se ha habilitado un paseo, con jardines y kiosco-bar, que une Costa Caricia y Radazul. El oleaje es escaso, por lo que se puede considerar apta para el baño sin peligro. En 1998 se acometió un proyecto de mejora de la playa, dotado con 200 millones de pesetas, cuya principal actuación fue la construcción del mencionado paseo, que la delimita, y la creación de una zona intermedia con jardines y servicios. La superficie total de esta zona de esparcimiento es de quince mil metros cuadrados, de los que 8.000 están ocupados por paseos peatonales, 3.600 por jardines y 500 por áreas de servicio.